Sofrerir
Los sofritos forman parte habitual de nuestras recetas de cocina. Y es que sofreír alimentos es una técnica muy nuestra que nos permite realizar platos caseros y deliciosos. La palabra "sofreír" procede del francés "sauter" y hace referencia a un método en el que se cocina con una fuente de calor y algún elemento graso que permita más lubricación y textura.
¿Cómo hacer un buen sofrito?
Literalmente, la palabra "sofreír" significa "poco frito". Por tanto, digamos que es un paso intermedio entre la plancha y la fritura. Para llevar a cabo esta técnica culinaria será esencial que optes por usar aceite o alimento graso pero sin excedernos.
No queremos freír sino lo que buscamos es, precisamente, sofreír, dejar que el alimento se fría ligeramente pero sin que quede crujiente ni demasiado aceitoso.
Las características de un buen sofrito son:
- Cocinar a fuego lento: de esta forma evitas que los ingredientes se tuesten por encima y queden crujientes. Con el sofrito se persigue una textura más suave y delicada.
- Mezcla de diferentes alimentos: un sofrito no consiste en cocinar únicamente un ingrediente sino que lo que se persigue es crear una mezcla de sabores diferentes. Por eso, es habitual que se incluyan diferentes alimentos que, juntos, conseguirán darle un toque único a tu receta.
- Uso del aceite: es esencial usar abundante aceite (sin pasarse) para sofreír los alimentos. No tiene que ser tanta cantidad como cuando freímos pero, tampoco, tan escueta como cuando cocinamos a la plancha.
- Base de muchas recetas: el sofrito no es un plato en sí mismo sino que es el acompañante de una receta. Se hace un sofrito para elaborar un plato de carne, verduras, arroz, etcétera. Es la salsa con la que acompañaremos nuestros ingredientes y que le dará un sabor más intenso.
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